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| Son estas... ¿serán muy chungas? |
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miércoles, 22 de mayo de 2013
Me fuerzo a escribir...
Sí, más bien es eso. Hoy miércoles he hecho otro pesaje de control y estaba en 121,7 Kg. Cien gramos más que el lunes. No es que me haya pasado mucho pero ayer comí con unos compañeros de trabajo y creo que estoy andando un pelín menos que otros días. No pasa nada. Simplemente a priori no sabía de qué podía hablaros. He descubierto unas galletas de limón del mercadona que me están sirviendo para media tarde. vienen cuatro en un paquetito y aunque no sea lo mejor me sacian bastante y me ayudan a llegar a la cena sin mucha ansiedad.
Ayer, después de la comida de trabajo, no comí nada por la tarde y llegué frenético a casa de noche. Me preparé un picadillo con tomate, pepino, cebolla y una lata de atún y de postre comí sandía (one more time). Este medio día he hecho lentejas y la primera intención era dejarlas para la familia y comerme yo filetes de pollo a la plancha y ensalada pero al final he sucumbido a la tentación de la facilidad de meter el cucharón en la olla y ponerme un plato de lentejas. Es tan fácil de comer como de hacer. Esta mañana he aprovechado para hacer limpieza en el armario. He encontrado la camiseta famosa y me la he probado por ver... y sí, definitivamente, todavía falta un huevo.
martes, 14 de mayo de 2013
Semana rara
Se me está haciendo larga la semana. Lo sé. Estamos solo a martes. Será por eso. Ayer tuve un día malo malo por cosas que no tienen tanto que ver con los kilos y la comida. Entre otras cosas me estoy cambiando de compañía de teléfonos y me han dejado el móvil inutilizado no sé hasta cuándo. Me da coraje no solo estar sin móvil si no ser consciente de lo absolutamente dependiente que soy del puñetero aparatejo. La felicidad que supone estar ilocalizable no supera al estrés de no poder tener a nadie localizado. Una auténtica locura este tiempo en el que vivimos...
y después del rollo trascendental de hoy os diré que estoy (sigo) haciéndolo bastante bien. Ayer me traje por primera vez las lentejas al trabajo en un tupper y me organicé bien. No está el horno para gastar tanto en comer fuera. Hoy sí me he comido dos tapitas pequeñas. A media tarde no tengo nada pero como he almorzado a una hora más andaluza pues creo que aguantaré bien hasta las diez y pico que llegue a casa. Aun así debería tomar algo a media tarde... Pero ¿QUÉ?
Me hizo mucha gracia el comentario de Amelia ayer. Eso de que le dan ganas de animar a la chica gordita que se encuentra caminando por el parque. A mí no me pasa eso precisamente. Ahora lo que me pasa es que cuando veo a alguien con sobrepeso correr me pongo en su pellejo y, sobre todo, me comparo... pienso en si podría hacer lo mismo, en si podré hacer lo mismo. Y pensando pensando se me van los días y no echo a correr. Por ahora estoy andando. Ya os lo dije. Cuando reciba una cosa que me ha mandado mi hermano hoy mismo de London City os hago un post guapo guapo con un nuevo cacharrito que me he pillado y que tiene que ver con andar. Otro día.
Mañana me peso. Ya veremos si os lo cuento o mejor ya hago el resumen el viernes con el peso oficial. Por hoy basta de terapia. Escribid más y sed felices.
y después del rollo trascendental de hoy os diré que estoy (sigo) haciéndolo bastante bien. Ayer me traje por primera vez las lentejas al trabajo en un tupper y me organicé bien. No está el horno para gastar tanto en comer fuera. Hoy sí me he comido dos tapitas pequeñas. A media tarde no tengo nada pero como he almorzado a una hora más andaluza pues creo que aguantaré bien hasta las diez y pico que llegue a casa. Aun así debería tomar algo a media tarde... Pero ¿QUÉ?
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| Estoy canalizando mi amor por la sandía |
Mañana me peso. Ya veremos si os lo cuento o mejor ya hago el resumen el viernes con el peso oficial. Por hoy basta de terapia. Escribid más y sed felices.
viernes, 10 de mayo de 2013
Lo estás haciendo muy bien...
... o no tan bien pero por lo menos quiero aprovechar para automotivarme ahora que la cosa está volviendo a ser favorable. Hoy peso 122,5. O sea, que he perdido aproximadamente tres kilos en diez días. Ya, ya sé que no hay que correr. Mi idea no es correr y si ves mi progresión ahí al lado verás que la media es de kilo a la semana más o menos cuando coja la velocidad de crucero.
Hay condicionantes que hacen que esté perdiendo peso de nuevo. Uno es el horario. Lo comenté ayer. Otro es la primavera. La llegada del buen tiempo. Mi bajón, o mejor dicho subidón de peso llegó en noviembre del año pasado. Con la llegada del invierno y las navidades y todo eso. No solo porque en navidad se coma más (que también) sino porque se hace menos ejercicio. También me coincidió con un cambio radical de horarios y eso me influyó. Pero lo que más influye, lo peor de todo, es estar jodido, deprimido, estresado, por cosas que no tienen que ver con comer pero que de alguna u otra forma explotan en atracones. Eso solo lo puede entender quien ha pasado por ahí.
Ahora, sin embargo, tengo la mente más fresca, estoy sacando varias cosas adelante y me encuentro con fuerzas. Y no sé si ha sido el click exactamente o una orden que en algún momento le he dado a mi cerebro casi sin darme cuenta. Una orden que más o menos dice: "déjate de tonterías y hazlo en serio". Un paso sencillo, volver a cuidar lo que como, que funciona como una ficha de dominó que va empujando a otra y a otra para hacer que esté mejor.
Tengo una asignatura pendiente. Se llama correr. Peso demasiado para hacerlo en serio pero yo quiero empezar muy poco a poco. Si tengo que andar nueve minutos y correr uno estoy dispuesto para empezar. Solo tengo que vencer un estúpido sentido de la vergüenza que me mira a mí mismo desde fuera con chándal corriendo por el parque y se descojona. You Know.
Hay condicionantes que hacen que esté perdiendo peso de nuevo. Uno es el horario. Lo comenté ayer. Otro es la primavera. La llegada del buen tiempo. Mi bajón, o mejor dicho subidón de peso llegó en noviembre del año pasado. Con la llegada del invierno y las navidades y todo eso. No solo porque en navidad se coma más (que también) sino porque se hace menos ejercicio. También me coincidió con un cambio radical de horarios y eso me influyó. Pero lo que más influye, lo peor de todo, es estar jodido, deprimido, estresado, por cosas que no tienen que ver con comer pero que de alguna u otra forma explotan en atracones. Eso solo lo puede entender quien ha pasado por ahí.
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| Sigo con mi amor a la sandía... ya llegó el verano, ya llegó la fruta... |
Tengo una asignatura pendiente. Se llama correr. Peso demasiado para hacerlo en serio pero yo quiero empezar muy poco a poco. Si tengo que andar nueve minutos y correr uno estoy dispuesto para empezar. Solo tengo que vencer un estúpido sentido de la vergüenza que me mira a mí mismo desde fuera con chándal corriendo por el parque y se descojona. You Know.
jueves, 9 de mayo de 2013
Día tontorrón
No es que lo haya hecho mal hoy, pero si cambio los horarios habituales todo se trastorna. Y cambiar los horarios en mi caso no es cualquier tontería. Como estoy trabajando por la tarde suelo comer alrededor de la una. Puede que os parezca una tontería pero es una hora buenísima para una dieta. Lo que es verdaderamente una locura es comer a las cuatro de la tarde como hace (no tiene más remedio) mi mujer.
Mi horario entre semana es:
Desayuno 8 de la mañana
Media mañana a las 10:30 aproximadamente
Almuerzo 13 horas (o un poco antes)
Merienda 17/18 horas
Cena 22:30 o 23.
Como ceno tan tarde últimamente estoy tratando de comer fruta nada más para acostarme ligero. El caso es que, por ahora, la merienda también es fruta y eso tengo que limarlo un poco.
Hoy ni mi mujer ni yo teníamos que ir a trabajar así que ha sido una especie de sábado. He tomado la fruta de media mañana y el tiempo hasta la comida familiar (14:30) se me ha hecho eterno. Cuando pasa eso estoy comiendo un puñado pequeño de cacahuetes. Eso he comido alguna noche además de la sandía. Pero hoy he picado unos ganchitos de esos asquerosillos que me han sabido a gloria. No me he pasado más pero lo pongo aquí porque es absurdo y porque estaban buenos (los jodíos).
MAñana me peso. No me aguanto y además no me acostumbro a lo de los lunes. Me pega más al final de la semana, como una prueba superada, un capítulo leído. Afronto mejor el fin de semana y la semana. No me justifico más. Mañana me peso. Ya os contaré.
Mi horario entre semana es:
Desayuno 8 de la mañana
Media mañana a las 10:30 aproximadamente
Almuerzo 13 horas (o un poco antes)
Merienda 17/18 horas
Cena 22:30 o 23.
Como ceno tan tarde últimamente estoy tratando de comer fruta nada más para acostarme ligero. El caso es que, por ahora, la merienda también es fruta y eso tengo que limarlo un poco.
Hoy ni mi mujer ni yo teníamos que ir a trabajar así que ha sido una especie de sábado. He tomado la fruta de media mañana y el tiempo hasta la comida familiar (14:30) se me ha hecho eterno. Cuando pasa eso estoy comiendo un puñado pequeño de cacahuetes. Eso he comido alguna noche además de la sandía. Pero hoy he picado unos ganchitos de esos asquerosillos que me han sabido a gloria. No me he pasado más pero lo pongo aquí porque es absurdo y porque estaban buenos (los jodíos).
MAñana me peso. No me aguanto y además no me acostumbro a lo de los lunes. Me pega más al final de la semana, como una prueba superada, un capítulo leído. Afronto mejor el fin de semana y la semana. No me justifico más. Mañana me peso. Ya os contaré.
miércoles, 8 de mayo de 2013
El click
Me estoy pesando los lunes ahora. Ya llevo dos. No es por nada en especial. Es que he empezado con buen ánimo y no me importa si en el fin de semana pongo un pelín. O mejor dicho, voy a intentar no pasarme demasiado tampoco los fines de semana.
Esto es por el click. No sé por qué he hecho click. Empezar esto otra vez ha sido como arrancar una sierra eléctrica (en las pelis de miedo). Ha costado. He probado tres o cuatro veces, tres o cuatro semanas. pero al final ha arrancado bien y me encuentro con fuerzas, sin demasiada hambre, sin mucha ansiedad. Está todo en la cabeza. Qué fácil decir que está todo en la cabeza y qué difícil dejar que la cabeza te responda, o más bien te acompañe.
He dejado la coca cola light en casa. Ya no compro esos tochos de coca colas ni me bebo dos o tres al día. Me tomo una si como fuera, o si estoy en un bar y no sé qué pedirme. Eso hace que esté tomando dos o tres a la semana. En sustitución bebo mucha más agua y un tinto con casera para almorzar. La casera (gaseosa) tiene cero calorías y como después voy en tren al trabajo no pasa nada. Bueno, tampoco un tinto con casera me iba a hacer saltar los límites del control de alcoholemia pero por si acaso.
Vuelvo a mi teoría de comer sano. Vuelvo a leer al Michael Pollan y sus sencillas directrices para comer bien. Vuelvo a alegrarme de vivir en un pueblo donde comer verduras, hortalizas y fruta fresca es barato y accesible. me alegro de no vivir en California o en París donde un tomate (bueno) cuesta más de dos euros. De todas formas no le haría ascos a un viajecito a alguno de estos dos sitios... necesito unas vacaciones y las necesito ya.
Esto es por el click. No sé por qué he hecho click. Empezar esto otra vez ha sido como arrancar una sierra eléctrica (en las pelis de miedo). Ha costado. He probado tres o cuatro veces, tres o cuatro semanas. pero al final ha arrancado bien y me encuentro con fuerzas, sin demasiada hambre, sin mucha ansiedad. Está todo en la cabeza. Qué fácil decir que está todo en la cabeza y qué difícil dejar que la cabeza te responda, o más bien te acompañe.
He dejado la coca cola light en casa. Ya no compro esos tochos de coca colas ni me bebo dos o tres al día. Me tomo una si como fuera, o si estoy en un bar y no sé qué pedirme. Eso hace que esté tomando dos o tres a la semana. En sustitución bebo mucha más agua y un tinto con casera para almorzar. La casera (gaseosa) tiene cero calorías y como después voy en tren al trabajo no pasa nada. Bueno, tampoco un tinto con casera me iba a hacer saltar los límites del control de alcoholemia pero por si acaso.
| Un poco de ensaladilla como entrante y tampoco pasa tanto. |
jueves, 2 de mayo de 2013
Changes... otra vez.
Ah, los comentarios... Este parón de más de un mes ha estado motivado, entre otras cosas, por un comentario. Me dejó listo de papeles. Echo polvo. Tiene que ver con la anorexia, la bulimia, y esas cosas tan jodidamente complicadas con las que, en realidad, nada tiene que ver este blog. ¿De verdad tengo que explicarlo? Es posible que sí. Peso 125 kilos. Adelgazo para encontrarme mejor, porque a la larga puede afectar a mi salud. Y reivindico con todas mis fuerzas el derecho a reírme de todo esto de las dietas, de mí mismo, de los que no tenemos ese poder mutante de comernos un big mac y que no se traduzca inmediatamente en medio kilo que quemar... Por supuesto que esto fue frustrante, que fue un problema, que fue una tragedia cuando fui adolescente (y un poco después también). Pero en todo este tiempo he descubierto algunas cosas sobre la vida que quiero dejar claras:
1º Que nadie sabe nada de la vida. Y que es mejor tomar distancia de los que te dan consejos como si nada tuviera secretos para ellos.
2º Que es perfectamente posible querer y que te quieran si estás gordo (EN SERIO).
3º Que es perfectamente posible ser feliz estando gordo (EN SERIO).
Y por último, pero no menos importante, que la vida es eso que pasa mientras estás en casa flagelándote con la idea de que estás gordo y que nadie te quiere.
Y ya está. No quiero frivolizar para nada. Me tomo muy en serio las enfermedades y el comentario, ese comentario, me afectó y me hizo pensar muchísimo. Me ha hecho replantearme incluso seguir con el blog. Por eso mismo, porque no tengo nada que ver con eso, creo que debo seguir. Porque como ya dije otra vez aunque pierda peso nunca dejaré de ser este gordo (encantador, aunque esté feo que yo lo diga). Solo tengo ganas de correr un poco maldita sea, comer un poco mejor, y viajar un poco más, y leer más libros...
Por lo demás todo bien. He comido como un descerebrado pero me ha mantenido en el peso que estoy andando mucho. Llevo dos días sin tomar coca cola light y eso me hace sentir bien.
Hola a todo el mundo. Os echaba de menos, joder.
1º Que nadie sabe nada de la vida. Y que es mejor tomar distancia de los que te dan consejos como si nada tuviera secretos para ellos.
2º Que es perfectamente posible querer y que te quieran si estás gordo (EN SERIO).
3º Que es perfectamente posible ser feliz estando gordo (EN SERIO).
Y por último, pero no menos importante, que la vida es eso que pasa mientras estás en casa flagelándote con la idea de que estás gordo y que nadie te quiere.
Y ya está. No quiero frivolizar para nada. Me tomo muy en serio las enfermedades y el comentario, ese comentario, me afectó y me hizo pensar muchísimo. Me ha hecho replantearme incluso seguir con el blog. Por eso mismo, porque no tengo nada que ver con eso, creo que debo seguir. Porque como ya dije otra vez aunque pierda peso nunca dejaré de ser este gordo (encantador, aunque esté feo que yo lo diga). Solo tengo ganas de correr un poco maldita sea, comer un poco mejor, y viajar un poco más, y leer más libros...
Por lo demás todo bien. He comido como un descerebrado pero me ha mantenido en el peso que estoy andando mucho. Llevo dos días sin tomar coca cola light y eso me hace sentir bien.
Hola a todo el mundo. Os echaba de menos, joder.
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| Lo que en mi pueblo llaman un "cochino blanco" |
lunes, 25 de marzo de 2013
Tengo hambre
Lo sé. Estas no son formas de aparecer por aquí después de tanto tiempo. Pero tengo hambre. Ansiedad. Ya sé que sabéis de lo que os hablo. He engordado aunque tampoco tanto. Hoy pesaba 126 kiletes. El hecho de que me siga pesando indica que por lo menos tengo cierto control sobre mí mismo. Control sobre mi descontrol. Estoy tratando de tomarme las cosas con calma y volver a coger las riendas. Estoy andando bastante y, gracias a eso, también me mantengo un poco. Pero como mucho y mal. Eso es lo malo. He entrado para decir hola. Para decir que no lo he dejado del todo. Para decir que tengo esperanza por volver a recuperar cierta esperanza. Para deciros que tengo ganas de volver y escribir más seguido.
Abrazotes.
Abrazotes.
lunes, 21 de enero de 2013
Jodido pero contento
Jo, la verdad es que no sé cómo empezar...
Bueno. Escritura automática. Lluvia de ideas. Intenta no ponerte muy negativo que después te riñe Ally Macbeer...
| Mi hija me ha pintado una berenjena en el ipad... claro, me ve más gordo |
124, 1 Kg hoy. Ya os dije que cuando la cago la cago a lo grande. Solo me comí un magnum en navidad, lo juro, pero luego, claro, le ataqué lo más grande a todo lo demás.
Me encontraba mejor antes. Eso es una obviedad pero es la mejor forma en que puedo resumirlo. Ahora como porquerías que me sientan fatal. Cenar mucho por las noches me hace dormir mal y muchas veces tener pesadillas y sin embargo...
Antes comía bien. A mucho de lo que comía le hacía fotos. Si comía fuera solo una tapa. Poco chocolate, pocas porquerías... ahora he caído en todo lo contrario absurdamente. Me niego a mí mismo.
Sé que estoy a punto de reencontrarme con esa persona que comía bien, que hacía ejercicio. Pero es como si me diera esquinazo a mí mismo. Estoy aquí al lado, puedo encontrarme enseguida y todo volverá a ser como antes. Son ocho kilos desde que escribí esa gilipollez de que firmaba llegar a después de las fiestas con 115 kilos.
Tengo ansiedad, eso también.
Ahora me voy a Madrid. Creo que hace dos años que no voy. A mí Madrid me relaja. Vivo en un pueblo y digo que Madrid me relaja. No, no estoy loco. Espero que después de regresar esté un poco más tranquilo. Y escribir más aquí. Y leeros y escribiros más reposadamente. Y tomarme esto en serio. Tomarme mi vida en serio.
Descontrol es, quizás, una palabra para resumirlo todo.
Por cierto, muchas gracias Javi, por tus mensajes. Me han animado mucho a volver a escribir. A decir, por lo menos, que aquí estoy. Jodido, pero contento.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
El mantenimiento no existe
Eso es algo que estoy interiorizando estos días. Es posible, porque los conozco, que haya gente que siempre están igual. Delgados que siempre están delgados, y gorditos que se mantienen en una gordura cómoda, saludable, lo que podemos llamar un moderado sobrepeso. No sé si es el metabolismo, o es algo que los dioses han puesto adrede para fomentar la envidia cochina entre los seres humanos. Pero es así. No hay que darle más vueltas. O estás en un grupo o estás en el otro. Yo estoy en el otro.
Yo estoy en el grupo de los que engordan o adelgazan todo el tiempo. Mi cuerpo no puede estarse quieto. He tenido épocas de cierta estabilidad de peso. Son épocas en las que por una cosa o por otra no me he cuidado y el aumento ha sido progresivo, quizá más lento. Otras veces, ya lo he contado en otra ocasión, he adelgazado también poco a poco por cosas de la vida: por mayor actividad, por parar menos en casa, por amor... ahora también estoy adelgazando, con todo mi esfuerzo, con mi cabeza puesta en ese objetivo cada vez que voy a pasarme y cada vez, claro, que me paso. Quiero pensar en esto porque quiero pensar que alguna vez perderé los siete kilos que me he propuesto (por supuesto que lo haré). Y no quiero que me de el yuyu de creerme que ya lo tengo todo hecho. Ahí tendré que seguir mentalizado. Quizás perder algo más. Plantearme que lo que he elegido hacer por mi salud exige que mi cabeza no se vaya a la parra de nuevo y enfrentarme a que cuando llegue a 110 kilos los cheetos, los magnum y las pizzas seguirán existiendo en este mundo cruel.
Como estoy hasta arriba de trabajo tengo bastante abandonado el gimnasio. Mantengo las clases de pádel porque las pagué por adelantado y ahora mismo es lo único que hago. La bicicleta está colgada en el lavadero hasta que pueda dedicarle un poco de tiempo el fin de semana, y tengo un bono de la piscina cubierta del que todavía no he disfrutado ni un solo baño. O sea, que tengo que ponerme las pilas. Será después de este fin de semana en el que también trabajo. Hasta el viernes.
Yo estoy en el grupo de los que engordan o adelgazan todo el tiempo. Mi cuerpo no puede estarse quieto. He tenido épocas de cierta estabilidad de peso. Son épocas en las que por una cosa o por otra no me he cuidado y el aumento ha sido progresivo, quizá más lento. Otras veces, ya lo he contado en otra ocasión, he adelgazado también poco a poco por cosas de la vida: por mayor actividad, por parar menos en casa, por amor... ahora también estoy adelgazando, con todo mi esfuerzo, con mi cabeza puesta en ese objetivo cada vez que voy a pasarme y cada vez, claro, que me paso. Quiero pensar en esto porque quiero pensar que alguna vez perderé los siete kilos que me he propuesto (por supuesto que lo haré). Y no quiero que me de el yuyu de creerme que ya lo tengo todo hecho. Ahí tendré que seguir mentalizado. Quizás perder algo más. Plantearme que lo que he elegido hacer por mi salud exige que mi cabeza no se vaya a la parra de nuevo y enfrentarme a que cuando llegue a 110 kilos los cheetos, los magnum y las pizzas seguirán existiendo en este mundo cruel.
| Esto también me preocupa. Dos diarias es mucho ¿verdad? |
viernes, 9 de noviembre de 2012
Resumen de la semana... ya ni me acuerdo... (¿trece?)
Estoy cada vez más decidido a tomármelo con calma. Sigo perdiendo. Esta vez cuatrocientos gramos. Pierdo menos pero me afianzo en una rutina que me va bien. Y sobre todo en un estado mental de equilibrio por muy estresado que pueda estar con el trabajo. Cuando se me va la pinza se me va. Pero cada vez menos por comerme una porquería. Hay cosas que engordan pero que no pueden hacer daño... ¿cómo explicarlo? Bueno, cuando yo era adolescente lo que más me gustaba en el mundo eran los magnum classic. Ya sabéis, el Magnum de toda la vida con chocolate con leche por fuera, sin almendras, y con una deliciosa vainilla dentro. Yo soy así. Mis gustos eran, son y serán sencillos. Mis padres tenían una tienda y yo me quedaba algunas tardes allí al cuidado de aquello. Todas las tardes, pero todas, caía un magnum classic. Lo sé. Es una barbaridad. Pero mientras existieron los magnum classic ahí estuve yo siempre fiel.
Como sabréis los magnum classic desaparecieron. Los fabricantes dejaron solo el almendrado, el blanco y el frac ése que a mí no me dicen lo mismo. Cualquier variación con nueces de macadamia, caramelo, doble chocolate... me parece una pérdida de tiempo y dinero aunque lo metan en una cajita (¿pa qué?). Pero un día, en un viaje a Portugal, vi que en ese bendito país vecino todavía venden el classic. Imposible describiros el placer de comerme uno (¿uno?) de esos helados este verano. La cuestión es: ¿sería yo capaz de hacer un viaje cada verano para comerme un (quien dice uno...) magnum classic? La respuesta es: CLARO QUE SÍ. La conclusión entonces es: Pues tú eres un gordaco papúo y siempre lo serás. Y yo digo: Tal vez sí, pero estoy empezando a priorizar con las comidas y al ser capaz de hacer un viaje de 300 kilómetros por un magnum classic (y las playas de Portugal, claro) me estoy dando cuenta de que es una tontería comerme el almendrado (que ni fú ni fá) o el blanco o el frac. Priorizo. Selecciono. Adelgazo. Disfruto de la vida.
PD. Seguro que alguien me sale con que hay magnum classic en pequeñito que vienen en unos paquetes surtidos. Esos no me valen. Parecen lo mismo pero para nada lo son.
| Algún día también tengo que hablar de estas tortas fantásticas |
PD. Seguro que alguien me sale con que hay magnum classic en pequeñito que vienen en unos paquetes surtidos. Esos no me valen. Parecen lo mismo pero para nada lo son.
martes, 30 de octubre de 2012
@##]**|!!€% en el cambio de hora...
Nunca, pero nunca nunca me había afectado tanto el cambio de hora. La verdad es que ha sido demoledor. Siempre se habla de los típicos pequeños trastornos con el sueño o el cansancio ya que anochece antes... Pero no hablan de los que somos padres de niñas de tres años y de cuatro meses, y tampoco hablan de los que estamos a dieta; no hablan, en fin, de la gente normal, como siempre.
El domingo la cosa tiene un pase aunque ya se empiezan a notar los primeros síntomas. Mi hija se despertó a las siete menos cuarto, que eran antes las ocho menos cuarto. Por la tarde fuimos al cine y se me quedó dormida en el coche. Y yo todo el día con un hambre atroz. La sensación es de que necesitas comer y no llega la hora. Es solo una hora pero todo va como retrasado, me canso, me duele la cabeza, y por la noche llego hecho unos zorros a casa. Así fue mi lunes. La mayor adelantó aún más la hora de levantarse a las seis treinta. Me puse a contarle cuentos hasta la hora de bajar a desayunar. La llevo al colegio y no tengo pellejo para ir al gimnasio de lo cansado que me encuentro. Hoy mismo he almorzado a las doce y media. Vamos, ya ni en Dinamarca comen tan temprano. El caso es que por la noche llego tardísimo a casa y esto es un descontrol absoluto. Ya os digo, nunca nunquísima había estado tan trastornado por un cambio de hora. Para colmo el jueves es fiesta y me temo que ese día me puede fastidiar el peso del viernes. Esperemos que no.
| ¿Voy tarde? ¿Voy bien? Pero... ¿A dónde voy? |
miércoles, 24 de octubre de 2012
Sin título
"¿Qué si es feliz? Con arreglo a la mayoría de los criterios él diría que sí, cree que lo es. De todos modos, no ha olvidado la última intervención del coro en Edipo rey. No digáis que nadie es feliz hasta que haya muerto."
Me apetece mucho escribir de vez en cuando cosas de los libros que estoy leyendo. Estoy muy entusiasmado con Coetzee y pongo esto porque creo que tiene que ver con lo que os decía el otro día. Punto y aparte. Tampoco hay que abusar. Creo que sobran las explicaciones.
Esta semana lo estoy haciendo muy bien. Pasándome, pero haciéndolo muy bien. Realmente es una paradoja difícil de explicar. Estoy comiendo muy sano aunque no al cien por cien como debería ser una dieta. Ayer, por ejemplo, almorcé con un compañero de trabajo y me salté la norma autoimpuesta de comer solo una tapa. Comí dos. Pero una era salmorejo que es estupendo y que tampoco creo que engorde tanto. La otra era un flamenquín de esos alucinantes de los que ya he puesto una foto por aquí. Por la noche estoy cenando ensaladas del mercadona con unos tomates buenísimos que compré, atún, maíz y queso fresco. Todo abundante. Trato de no pasarme con el aceite de oliva pero sé que tomo más del que debiera (que es casi nada). Será por lo que ando, será por el (poco) ejercicio que hago, será porque ya tengo puesta la directa, el caso es que hoy me he pesado y estoy bajando de peso. Si sigo así el viernes estaré seguro por debajo de 118. Un gustazo. Espero no estar vendiendo la piel del oso antes de cazarlo con esto.
Hoy me he preparado un pisto de verduras y lo he acompañado de tres chuletas de cerdo. Estoy un poco hasta el gorro de tanto pollo así que en la carnicería me he liado la manta a la cabeza y he decidido que hoy comía cerdo aunque engorde algo más. Debía tener muy buen aspecto porque mi mujer me ha preguntado si no le hacía una foto. No se la he hecho. Tenía muy, pero que muy buen aspecto y estaba riquísimo todo. Para qué voy a fastidiaros a vosotros y fastidiarme a mí mismo poniendo tanta comida y tan rica ñam-ñam... Sigo con las clases de pádel pero todavía no he ido ni un solo día a la piscina. Me las prometía muy felices pero tengo ahí veinte baños muertos de risa. Espero poder empezar esta otra rutina pronto. Buen resto de semana.
Me apetece mucho escribir de vez en cuando cosas de los libros que estoy leyendo. Estoy muy entusiasmado con Coetzee y pongo esto porque creo que tiene que ver con lo que os decía el otro día. Punto y aparte. Tampoco hay que abusar. Creo que sobran las explicaciones.
| huacala, pedazo de libro... |
Hoy me he preparado un pisto de verduras y lo he acompañado de tres chuletas de cerdo. Estoy un poco hasta el gorro de tanto pollo así que en la carnicería me he liado la manta a la cabeza y he decidido que hoy comía cerdo aunque engorde algo más. Debía tener muy buen aspecto porque mi mujer me ha preguntado si no le hacía una foto. No se la he hecho. Tenía muy, pero que muy buen aspecto y estaba riquísimo todo. Para qué voy a fastidiaros a vosotros y fastidiarme a mí mismo poniendo tanta comida y tan rica ñam-ñam... Sigo con las clases de pádel pero todavía no he ido ni un solo día a la piscina. Me las prometía muy felices pero tengo ahí veinte baños muertos de risa. Espero poder empezar esta otra rutina pronto. Buen resto de semana.
lunes, 8 de octubre de 2012
"Voy a ver qué hay en la despensaaaaaargh...!"
Lo peor no son las cenas que organizas con tus amigos. No es picar un poquito mientras preparas la comida ni pasarte puntualmente una noche. Lo peor no es que un día vayas a un restaurante y te pidas dos platos porque te dé vergüenza comer solo unas veduras a la plancha. Lo peor no son los cumpleaños, el picar de la mesa donde están las chucherías porque estás todo el rato con uno y con otro y mantienes varias conversaciones a la vez y no sabes qué hacer con las manos... Lo peor no es eso. Lo peor es que después quedan todas esas sobras durante días, tal vez semanas, y las tienes que ver cada vez que abres un armario, un cajón, la despensa... están por todos lados. Después de la cena, cuando todo ha pasado, cuando te apetecería comerte algo dulce pero siempre vences la tentación porque entre otras cosas no había nada. Ahora sí lo hay.
Mi mujer dice que ella tuvo que ver cómo me comía yo unos macrobocatas mientras ella estaba a dieta (yo no me acuerdo de eso). El caso es que me está costando más de la cuenta no caer en todas las tentaciones. Estoy resistiendo a medias. El fin de semana me he pasado como siempre. Me he pesado esta mañana y... como siempre también. Voy a ver si durante la semana hago un pequeño esfuerzo y lo supero. Mañana tengo que viajar por trabajo a un sitio con mucha fama de buena comida. Voy a tratar de salir a comer solo y de comerme mi tapa huérfana. Las cenas las haré lo más ligeras que pueda y a ver si por lo menos bajo de los ciento veinte kilos y puedo darme el alegrón de haber superado una meta volante importantísima para mí. Por lo que os leo creo que todos estamos pasando más o menos un bache. Debe ser cosa de las mareas, o una conjunción de planetas o... qué leches, que tenemos un hambre canina.
| Que alguien se lo coma ¡ya! |
Mi mujer dice que ella tuvo que ver cómo me comía yo unos macrobocatas mientras ella estaba a dieta (yo no me acuerdo de eso). El caso es que me está costando más de la cuenta no caer en todas las tentaciones. Estoy resistiendo a medias. El fin de semana me he pasado como siempre. Me he pesado esta mañana y... como siempre también. Voy a ver si durante la semana hago un pequeño esfuerzo y lo supero. Mañana tengo que viajar por trabajo a un sitio con mucha fama de buena comida. Voy a tratar de salir a comer solo y de comerme mi tapa huérfana. Las cenas las haré lo más ligeras que pueda y a ver si por lo menos bajo de los ciento veinte kilos y puedo darme el alegrón de haber superado una meta volante importantísima para mí. Por lo que os leo creo que todos estamos pasando más o menos un bache. Debe ser cosa de las mareas, o una conjunción de planetas o... qué leches, que tenemos un hambre canina.
martes, 2 de octubre de 2012
Arguiñano rules
A pesar del día de ayer y del fin de semana no estoy mal. Me encuentro bien. Me parece que estas salidas de tono, o salidas de todo; son normales, la excepción que confirma la dieta. Al fin y al cabo solo comí dos rodajas de morcilla cruda metidas en pan y luego lo que viene siendo la pringá de las lentejas: un poco de chorizo y morcilla muy picadito también acompañado de pan pan. Algo así sirve para recordarte que estás vivo. Es un homenaje a la cocina tradicional. Un recuerdo a mis antepasados que todavía hacían matanza y vieron crecer a sus hijos rodeando una olla de lentejas.
Mañana vuelvo a las clases de pádel. Me hace ilusión pero también voy con cierta precaución. Ya se lo he dicho al monitor, me preocupa joderme rodillas y tobillos (me he tomado en serio tu consejo, Javi), pero no me han hecho mucho caso que digamos. Me he respondido que he adelgazado mucho y que me ve en mejor forma... bueno, yo me veo en mejor forma, claro, pero también me veo lento de reflejos y el tute que le doy a las bisagras en lo que se refiere a movimientos bruscos sigue mosqueándome. Tengo treinta y seis tacos. No creo que a estas altura me vaya a convertir en un deportista, pero lo poco o mucho de deporte que haga me gustaría hacerlo sin el peligro de una lesión grave. La verdad es que las clases por ahora no son muy exigentes. Básicamente me conformo con pasar las bolas por encima de la red. Piano, piano...
Por último un tema escatológico. Esto del anonimato y de no conoceros personalmente hace que pueda hablar casi de cualquier cosa. Hasta hace pocos días yo exorcizaba a mis demonios interiores religiosamente a primera hora de la mañana. Mi mujer ha envidiado siempre esta capacidad depurativa mía tan saludable. Desde hace un tiempo el exorcismo he de hacerlo a media mañana. Eso también me está influyendo en el peso y en todo. Lo noto.
Os mando energía positiva a todos. Hay que seguir. Hoy el Arguiñano ha hecho un panegírico de la dieta mediterránea que por poco no se me saltan las lágrimas. Será que estoy sensible. Ha hablado de lentejas y todo... Si al final todo está más que inventado. Comida sana, ejercicio, y equilibrio personal (sin paranoias).
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| Cómo cambian los gustos... |
Por último un tema escatológico. Esto del anonimato y de no conoceros personalmente hace que pueda hablar casi de cualquier cosa. Hasta hace pocos días yo exorcizaba a mis demonios interiores religiosamente a primera hora de la mañana. Mi mujer ha envidiado siempre esta capacidad depurativa mía tan saludable. Desde hace un tiempo el exorcismo he de hacerlo a media mañana. Eso también me está influyendo en el peso y en todo. Lo noto.
Os mando energía positiva a todos. Hay que seguir. Hoy el Arguiñano ha hecho un panegírico de la dieta mediterránea que por poco no se me saltan las lágrimas. Será que estoy sensible. Ha hablado de lentejas y todo... Si al final todo está más que inventado. Comida sana, ejercicio, y equilibrio personal (sin paranoias).
lunes, 1 de octubre de 2012
Chorizo, morcilla y cía.
Ya no voy a flagelarme por los fines de semana. Por ahora la cosa es así y no hay más. Engordo. Y mucho. La culpa es solo mía y de la rutina de los sábados y domingos, de mi incapacidad para sujetarme cuando todos a mi alrededor comen desatados. Lo que no puedo ni debo hacer es dejar que la cosa se vaya más allá del domingo a las 12 de la noche. Y hoy se ha ido.
No ha sido una barbaridad pero te baja la moral. Las lentejas tienen esas cosas. Precisamente después de pesarme y ver hasta qué punto la he cagado... jode. Me he pasado con el chorizo y la morcilla. Puesto así, negro sobre blanco, la verdad es que hace hasta gracia. De pronto uno lo ve con una perspectiva humorística... ¿es posible que esté escribiendo públicamente que me he puesto morado de chorizo y morcilla? Pues sí, hijo, eso estás haciendo. Si escribiera un blog sobre poesía, o sobre cine, o sobre hormigas, pues seguramente escribiría cosas más serias. Pero resulta que escribo un blog sobre mi sobrepeso. Y cuando estoy contento escribo que estoy contento, cuando estoy delgado escribo que estoy delgado, y cuando me pongo púo de chorizo y morcilla he de decirlo también sin medias tintas.
También he ido al gimnasio pero apenas he podido hacer nada. Un poco de cinta y otro poco de elíptica. En este gimnasio hay poco espacio. Hay tres elípticas juntas y hoy las dos de los extremos estaban ocupadas por dos tipos cincuentones sudorosos (claro) y gordos (clarísimo, como yo). La opción era meterme entre los dos como si fuese una jugosa loncha de pavo en un sandwich pero la verdad es que la perspectiva no me ha molado en absoluto. He hecho veinte minutos de cinta y luego 21 minutos en una de las elípticas que se quedó vacía. Es poco. Es lo que hay.
No he dicho cuánto he puesto en el finde. Han sido 800 gramazos. Si dejara de golpe la dieta la cosa sería dramática. Creo que en dos o tres semanas recuperaría sin remedio todo lo perdido. Después de esta sesión de autocañeado que me he dado creo que voy a tomármelo otra vez con calma ante el horizonte de bajar por primera vez en (¿cinco quizás diez?) años de los 120 kilos.
PD. En realidad creo que todo lo que tengo es que se me han acabado las galletitas con pepitas de chocolate que tomo para merendar y me he deprimido... Esta noche ceno sandía.
| Buscando una salida |
También he ido al gimnasio pero apenas he podido hacer nada. Un poco de cinta y otro poco de elíptica. En este gimnasio hay poco espacio. Hay tres elípticas juntas y hoy las dos de los extremos estaban ocupadas por dos tipos cincuentones sudorosos (claro) y gordos (clarísimo, como yo). La opción era meterme entre los dos como si fuese una jugosa loncha de pavo en un sandwich pero la verdad es que la perspectiva no me ha molado en absoluto. He hecho veinte minutos de cinta y luego 21 minutos en una de las elípticas que se quedó vacía. Es poco. Es lo que hay.
No he dicho cuánto he puesto en el finde. Han sido 800 gramazos. Si dejara de golpe la dieta la cosa sería dramática. Creo que en dos o tres semanas recuperaría sin remedio todo lo perdido. Después de esta sesión de autocañeado que me he dado creo que voy a tomármelo otra vez con calma ante el horizonte de bajar por primera vez en (¿cinco quizás diez?) años de los 120 kilos.
PD. En realidad creo que todo lo que tengo es que se me han acabado las galletitas con pepitas de chocolate que tomo para merendar y me he deprimido... Esta noche ceno sandía.
jueves, 27 de septiembre de 2012
No se llama raqueta, se llama pala.
Primera lección amigos y amigas. Esa cosa rechoncha de madera, esa paleta de playa con agujeritos no se llama raqueta. Con este espíritu he empezado hoy mis clases de pádel. No ha estado mal. Un monitor, dos alumnas y el menda lerenda. El profesor me preguntó mi nombre y en la hora siguiente no creo que nadie lo haya repetido más veces en menos tiempo: "¡Corre hacia atrás Cosa XXL! ¡Ponte de lado Cosa XXL! ¡Gira el cuerpo Cosa XXL! ¡Coge la pala más abajo en la empuñadura Cosa XXL!..." todavía cuando entro en una habitación silenciosa siento que oigo mi nombre. Aparte de eso lo he pasado bien. He sudado que es de lo que se trata. También confieso que he pasado cierta vergüenza al estar entre desconocidos, y además chicas que sabían de qué va el rollo cuando yo no había cogido en mi vida una de esas raquet... digo palas.
Pero prueba superada de momento.
Hoy estoy comiendo poquito porque mañana es día de peso. El desayuno normal tirando a cañero. A media mañana un poco de sandía estupenda y para el almuerzo una tapa de calabacín relleno a la que le he hecho una foto con todo el pulso que mi sangre fría ha permitido en el bar. En un rato comeré mis galletitas de la suerte y por la noche me espera un filete de atún fresquísimo. ¡No me reconozco! ¡Estoy comiendo más sano que una súpermodelo!
Para terminar voy a responder las once preguntas que Ally McBeer (cuyo alias me encanta) me hace en su nominación (¡gracias again Ally!). Como no conozco a mucha gente y casi todos los que conozco estáis ya en las demás nominaciones respondo las once preguntas que me haces y os dejo a cada uno con las vuestras.
Pero prueba superada de momento.
| Calabacín relleno sin mover |
Para terminar voy a responder las once preguntas que Ally McBeer (cuyo alias me encanta) me hace en su nominación (¡gracias again Ally!). Como no conozco a mucha gente y casi todos los que conozco estáis ya en las demás nominaciones respondo las once preguntas que me haces y os dejo a cada uno con las vuestras.
-¿Cuál es la palabra que más te gusta?
Paz, no sé si la que más pero una de las que más me gusta.
-¿Cuál es la palabra que menos te gusta?
odio empoderamiento, gobernanza, y palabras de ese tipo...
-¿Cuál es tu taco preferido?
No sé si es un taco. La más versátil en mi vida diaria es coño. No sé que haría sin él, sin ella... sin la palabra, vamos.
-¿Qué te motiva?
los cambios, los procesos, los progresos, el crecimiento... la vida coño (¿lo ves?)
-¿Qué te desmotiva?
Estar parado, la rutina en el peor sentido de la palabra. No tener expectativas ni ilusión.
-¿Qué sonido o ruido te gusta?
Me gusta el sonido del mar pero no me gusta mucho la playa. O sea, ¡que me conformo con una caracola!
-¿Qué sonido o ruido no te gusta?
No me gusta cuando la gente se habla a gritos estando a menos de medio metro. No lo entiendo.
-¿Qué héroe -real o de ficción- te inspira?
Hay muchos. Don Quijote por todo, un tío abuelo mío porque fue muy valiente, mi abuela porque es muy inteligente, mi padre porque es un superviviente...
-¿Qué profesión, aparte de la tuya, te gustaría intentar?
Ahora mismo me conformo con no perder la mía. Me siento realizado y me permite hacer muchas cosas distintas. Dentro de mi profesión puedo ser muchas otras cosas.
-¿Qué profesión no querrías tener jamás?
Tengo vértigo. Cualquiera en las que hay que estar con los pies colgando.
-Si el Cielo existe, ¿qué te gustaría que te dijera San Pedro cuando llegues a las puertas?
Soy agnóstico. En el caso de que exista, y sea como sale en las películas malas de los ochenta, creo que no estaría mal algo así como: "¡Pero coño, mira a quién tenemos aquí!"
lunes, 24 de septiembre de 2012
¿Se lo cuento a mi mujer?
Mi mujer lo sabe... se ha enterado por mí claro, pero también es muy lista y ha sospechado algo cuando me ha visto hacerle fotos a las comidas. Uno es una mijita paranoico pero en mis anteriores dietas no me dio nunca por fotografiar lo que comía. Así que el otro día me dijo: "¿No estarás pensando en hacer un blog?" y yo le contesté: "Pues quién sabe si no llevo más de un mes con uno...". La cosa se ha quedado ahí y sé que está tratando de dar conmigo en el hiperespacio. También trata de sonsacarme el título pero todavía no lo ha conseguido. Es cuestión te tiempo, claro. Hasta ahora me he encontrado muy cómodo escribiendo de una manera anónima y aunque sé que ella será discreta me da cosilla que alguien que me conoce lo lea.
Bueno, es posible que aguante unos días más, pero conociéndome no muchos así que, si lees esto E., bienvenida, te quiero mucho.
En otro orden de cosas diré que el fin de semana ha ido bien dentro de lo que cabe. He puesto 400 grs. pero ya hemos quedado en que eso no me va a hacer caer en la paranoia de siempre. Por ahora paso y ya veremos el viernes. Poco a poco iré compensando los fines de semana. El pasado fueron 700, éste 400. Vamos mejorando.
Bueno, es posible que aguante unos días más, pero conociéndome no muchos así que, si lees esto E., bienvenida, te quiero mucho.
| Estos canelones (movidos) comidos el sábado me delataron. |
jueves, 20 de septiembre de 2012
Hace falta ser raro...
Hoy han venido mis padres a verme. Bueno, a ver a las niñas pero también a verme un poco a mí, espero. Mi madre no me ha dicho mucho porque tiene el síndrome de abuela joven. Sólo tiene ojos para las nietas. Pero mi padre sí que me ha dicho que me nota más delgado, y que se alegra mucho y todo eso. Cuando empecé a ponerme gordo mi padre era el que más me cañeaba. Quizás porque él también está fondón y sabe que eso es una putada para la vida cotidiana. Me hacía una cosa que me daba un coraje enorme y era que se me quedaba mirando y me decía: "Tú debes estar ya por los ... kilos". Y eso, que es una putada de por sí, al fallar en ocho o diez kilos a la baja era la putada de las putadas para mi pobre autoestima. O sea, que si pesaba ciento quince kilos el hijo de perring me echaba ciento ocho como si eso ya fuera una barbaridad. Yo, o bien jugaba un poco al frío-caliente con él si estaba de humor, o bien le decía simplemente "por ahí, por ahí" sin apartar la vista del libro o de la tele (¿de qué iba a estar gordo si no?).
La caña es chunga. Es más chunga la que viene de la gente cercana. Una cosa que nadie enseña a los hombres (ni a las mujeres me imagino) pero que todos sabemos, es que no se le dice a tu pareja que ha engordado. No se dice ni directa ni indirectamente, no existen formas sutiles de hacer esa apreciación en ningún momento del día ni de la noche. Es más: si algún día ella (o él), dicen "creo que estoy más gordo/a", la respuesta natural y diplomática es: 1/ ¡Para nada! (vas bien) o 2/ Pues yo te veo igual (y ya te arriesgas mucho). Los padres no, los padres lo sueltan a mala leche y donde menos pegue. Si hay un desconocido delante a ellos les da igual.
| Tallarines raros (y movidos, por supuesto) |
Los momentos en que he adelgazado en mi vida han coincidido con momentos raros. En la adolescencia era un friki sin remedio. Me veía horrible pero no hice nada para cambiar mi aspecto porque consideraba que eso era parte del encanto de la vida atormentada del artista adolescente. Luego adelgacé en un momento extraño de mi vida. Un poco por amor y un poco por desamor. A ver si puedo explicar esto otro día. Luego pasó el tiempo y volví a engordar cuando vine a estudiar la carrera en Sevilla. Cuando terminé volví a adelgazar en una época en la que no sabía qué hacer con mi vida y que estaba todo el día en la calle. Hasta hice teatro en la calle (¡Yo!) y dormía un día en una casa y otro día en otra. Después me casé (ahí ya estaba otra vez gordo) y después esta vida sedentaria y sin altibajos de finales de siglo XX y principios de siglo XXI me llevó hasta la gordura esta extrema que estoy echando atrás. Hoy pensaba en eso. Que los momentos en que he adelgazado siempre han coincidido con momentos de cambios, de cosas raras en mi vida y en mi entorno. Y entonces me he dicho: "¿Qué tiene de raro esto ahora?", y he pensado que todo, más que nunca, es muy muy muy raro.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Más cosas que hacen que la vida valga la pena
Estoy muy contento. Me han regalado algo así, porque sí, sin pedirlo. Me siento como si se me juntasen cinco o seis de las cosas que escribí ayer en una sola. El regalo lo he recibido de gente que no conozco y que no me conoce a mí. Pero se han pasado por aquí, les ha gustado o se han entretenido con mis paridas mentales y me han regalado la estupenda cabecera que luce aquí arriba.
Me preguntan si me gusta. Me encanta. Porque tiene una estética estupenda; un sello propio, porque es moderna, porque han captado que en esos muñecos cabroncetes tengo puesta una meta particular. Me encanta el gesto, me encanta que quien la ha hecho se ha partido la cabeza un poco en el regalo a alguien que no conoce... me encanta... simplemente me encanta.
Yo ya tenía en mente hacer algo con la cabecera del blog, que era patatera patatera, pero si le he pegado el mangazo al avatar porque me venía de perlas no quería hacer lo mismo con algo a lo que me gusta darle importancia. Por otra parte el regalo viene de una gente que hace tebeos y yo he vivido, vivo y viviré, entre tebeos por los restos de los restos. Además, así, tebeos. Lo del los cómics es como más nuevo. Yo leía tebeos de Mortadelo y Filemón (como todos), Súper López (como todos) y Tintin (como todo el mundo mundial)... pero luego me pasé a La Patrulla X y Los Nuevos Mutantes en la adolescencia y de ahí a todo lo que me llegaba a las manos en cuestión de ilustración (Max, Peter Bagge, Crumb, Giménez...). Hoy día trabajo con autores de cómic y sé que no es una actividad sencilla ni que esté pasando por su mejor momento. Pero también sé que está lleno de buena gente y este detalle me lo vuelve a demostrar.
El regalo viene de Pupas tebeo. Si os dais una vuelta por la página que tienen veréis qué buenas ilustraciones. Me gustan mucho las portadas de los tebeos que sacan.
Joder, qué regalo más chulo... muchas gracias.
P.D. La dieta bien.
Me preguntan si me gusta. Me encanta. Porque tiene una estética estupenda; un sello propio, porque es moderna, porque han captado que en esos muñecos cabroncetes tengo puesta una meta particular. Me encanta el gesto, me encanta que quien la ha hecho se ha partido la cabeza un poco en el regalo a alguien que no conoce... me encanta... simplemente me encanta.
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| Mola ¿eh? |
El regalo viene de Pupas tebeo. Si os dais una vuelta por la página que tienen veréis qué buenas ilustraciones. Me gustan mucho las portadas de los tebeos que sacan.
Joder, qué regalo más chulo... muchas gracias.
P.D. La dieta bien.
martes, 18 de septiembre de 2012
Cosas que hacen que la vida valga la pena
Ver Annie Hall
Viajar
Conducir de madrugada sin nada de sueño por una carretera vacía
Una playa de Ibiza (no me acuerdo de cómo se llamaba)
Venecia
Escuchar a Leonard Cohen camino del trabajo
Una puesta de sol en Sanlúcar de Barrameda
El sitio de Sevilla donde me pierdo para pensar con el móvil apagado
Escuchar a la Callas volviendo del trabajo
Que mi hija me de un abrazo sin venir a cuento
Que alguien te llame para algo agradable
Parma
Esplendor en la hierba
Marylin Monroe
Ver a mi hija viendo El Circo de Charlot
Leer, no poder dejar de leer el libro que estés leyendo.
El sexo
Madrid
Las librerías de viejo
Viajar en tren
Una sonrisa por la calle
Que te hagan un regalo inesperado
Me he autoanalizado un poco con este ejercicio y me he dado cuenta de algunas cosas interesantes con respecto a mi vida. Primero que tengo unas ganas locas de viajar. Segundo que necesito volver a ver algunas películas. Está ordenado tal y como se me iba ocurriendo y no por orden de preferencia. Si no, el sexo tendría que estar más arriba, claro. Hay cosas que uno no pone pero que están ahí, tipo un beso de buenos días de mi mujer o una sonrisa de mi pequeña, que se dan por sentadas. Me he buscado un poco más adentro para saber qué cosas muy pequeñas me hacen verdaderamente feliz.
Y lo más importante es que no hay nada de comer.
Las librerías de viejo
Viajar en tren
Una sonrisa por la calle
Que te hagan un regalo inesperado
Me he autoanalizado un poco con este ejercicio y me he dado cuenta de algunas cosas interesantes con respecto a mi vida. Primero que tengo unas ganas locas de viajar. Segundo que necesito volver a ver algunas películas. Está ordenado tal y como se me iba ocurriendo y no por orden de preferencia. Si no, el sexo tendría que estar más arriba, claro. Hay cosas que uno no pone pero que están ahí, tipo un beso de buenos días de mi mujer o una sonrisa de mi pequeña, que se dan por sentadas. Me he buscado un poco más adentro para saber qué cosas muy pequeñas me hacen verdaderamente feliz.
Y lo más importante es que no hay nada de comer.
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