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miércoles, 8 de mayo de 2013

El click

Me estoy pesando los lunes ahora. Ya llevo dos. No es por nada en especial. Es que he empezado con buen ánimo y no me importa si en el fin de semana pongo un pelín. O mejor dicho, voy a intentar no pasarme demasiado tampoco los fines de semana.
Esto es por el click. No sé por qué he hecho click. Empezar esto otra vez ha sido como arrancar una sierra eléctrica (en las pelis de miedo). Ha costado. He probado tres o cuatro veces, tres o cuatro semanas. pero al final ha arrancado bien y me encuentro con fuerzas, sin demasiada hambre, sin mucha ansiedad. Está todo en la cabeza. Qué fácil decir que está todo en la cabeza y qué difícil dejar que la cabeza te responda, o más bien te acompañe.
He dejado la coca cola light en casa. Ya no compro esos tochos de coca colas ni me bebo dos o tres al día. Me tomo una si como fuera, o si estoy en un bar y no sé qué pedirme. Eso hace que esté tomando dos o tres a la semana. En sustitución bebo mucha más agua y un tinto con casera para almorzar. La casera (gaseosa) tiene cero calorías y como después voy en tren al trabajo no pasa nada. Bueno, tampoco un tinto con casera me iba a hacer saltar los límites del control de alcoholemia pero por si acaso.

Un poco de ensaladilla como entrante y tampoco pasa tanto.
Vuelvo a mi teoría de comer sano. Vuelvo a leer al Michael Pollan y sus sencillas directrices para comer bien. Vuelvo a alegrarme de vivir en un pueblo donde comer verduras, hortalizas y fruta fresca es barato y accesible. me alegro de no vivir en California o en París donde un tomate (bueno) cuesta más de dos euros. De todas formas no le haría ascos a un viajecito a alguno de estos dos sitios... necesito unas vacaciones y las necesito ya.

martes, 25 de septiembre de 2012

Kilos, kilos, kilos...

No pienso solo en los kilos que tengo que perder... también me gusta recrearme de vez en cuando en los que he perdido. Esta mañana he comprado una sandía. Miré la balanza electrónica de soslayo para ver cuánto pesaba (y cuánto me iba a costar), ocho kilazos. Cuando la cogí no pude creerme que hubiera perdido ya esa cantidad de kilos, ese peso, en mi cuerpo. No me siento especialmente distinto. Creo que estoy más ágil, creo que ando más deprisa, pero no puedo concebir que el peso de esa sandía antes se repartiera por mi cuerpo serrano. La rutina y la energía positiva me están haciendo continuar bien este proceso. Este momento aquí, escribiendo, se prolonga un poco más a lo largo del día. Es una ironía que los momentos de expansión, de socialización, de estar con gente, sean momentos peligrosos, de amenaza para mi dieta. Tengo que controlar eso porque también tengo que contenerme cuando como con los demás. Ahora me hago mi comida y como con la radio de la cocina puesta porque he comprobado que delante de la tele como más, nunca me harto.

Apetitosa, grande, un poco movida (claro) y... ¡gorda!
Hoy me he puesto manga larga por primera vez. Tengo graves y graciosos problemas con la ropa. Cuando me estaba pequeña no me hacía ninguna gracia. Ver cómo mis pantalones van creciendo y que ya empiezo a vestir como un hiphopero me arranca una sonrisa tonta.
Sigo sin poder hacer ejercicio. Mañana creo que quizás podría escaparme un rato. Os contaré si lo consigo. No sé por qué me está costando tanto arrancar. En el fondo creo que tengo miedo a estar oxidado, a empezar de nuevo de cero.

martes, 11 de septiembre de 2012

¿Qué quiero hacer?

Soy un optimista incorregible. El otro día en la película Carmina o revienta de Paco León, la protagonista explicaba muy bien lo que me pasa a mí algunas veces... decía algo así como: "Yo no me veo gorda, me veo bien. Cuando voy a una tienda siempre cojo tallas que son más pequeñas pensando en que me van a quedar bien. Me miro al espejo y no me veo tan mal. ¿Será que tengo lo contrario de la anorexia? Pero cuando me veo al espejo que ponen por atrás ya digo huy, huy qué barbaridad, qué gorda..." Lo cito de memoria pero cuando lo veía me veía reflejado un poco en esa forma de pensar tan bestiaja. En cuanto pierdo unos kilitos ya me veo estupendo en los escaparates. Y no. Peso 125 kilos (en el mejor de los casos que el lunes pesaba 126), y eso es un barbaridad me ponga yo como me ponga.
Según el IMC y el cálculo que hace la aplicación para el iphone que ya comenté otro día estoy en el estado horrible de obesidad severa. Eso es rojo carmesí. Me falta perder cinco kilos para llegar a obesidad a secas que es un rojo más clarito. Pues bien, por la meta que me he puesto a mí mismo de 110 kilos ni siquiera dejo de estar obeso. Para tener sobrepeso me faltaría perder 22 kilazos y para estar en mi normopeso cuarenta kilos o más. Eso ahora mismo es inconcebible para mí. Quiero adelgazar sobre todo por una cuestión de salud, después por calidad de vida y más tarde, claro, por estética.  Quiero encontrarme bien, quiero andar mucho sin que me duelan las rodillas, quiero llevar a mi hija en la silla supletoria de mi bici sin cargármela (la bici, no a la niña). Y sobre todo me apetece mucho, pero mucho mucho, correr. Hoy me he ido a la fnac y me he comprado estos dos libros.

Ahora mismo, para mí, literatura de ficción...
Los voy a leer en dos sentadas. Cuando me pongo me pongo. Y sé que aun tendré más ganas de correr. El libro de Martín Giacchetta, Correr, lo vi recomendado en el blog del Gordo Cabrón. Claro, él ya no es gordo ni cabrón ni nada... pero yo sé que con mi sobrepeso no debo ponerme a correr. El caso es que después he visto que hay gente que lo hace y que no le va nada mal ni tienen tantas lesiones. Pienso: "vamos a ver... una cosa sería correr con mis 135 kilos de hace seis meses y otra será correr con 125"... y aunque sé que no debo hacerlo me apetece un montón salir un rato al parque a trotar, a probarme.
En octubre empiezo en la piscina, y cuando se acabe el periodo de adaptación en el cole podré ir al gimnasio. Por ahora como dije el otro día, lo que puedo hacer y hago, es andar. Voy a ponerme la meta de bajar de los ciento veinte kilos y entonces probaré a correr un poco siguiendo los consejos del libro que he comprado. Eso es una meta dentro de una meta. Eso es seguir ilusionado con cosas, pensar que puedo cambiar de hábitos y que puedo sentirme bien con cosas que antes me parecían totalmente ajenas a mi universo.

Confesión: no soy XXL sino XXXL!!!
P.D. Tal vez cuando empiece a hacer ejercicio me esté bien la camiseta que me he comprado este verano. La compré sin probármela en un arrebato de estos que contaba de verme genial ya. Cuando me la probé en casa vi que parecía una morcilla de burgos blanca con la camiseta de The Muppets Show (es molona ¿eh?). Pero no la he cambiado. Es una meta, dentro de una meta que contiene otra meta. Está ahí, con su etiqueta, esperando a que llegue a los ciento diez kilos.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Idas de olla de fin de semana.

Definitivamente tengo que controlar las comidas de los fines de semana. Los días entre semana con el trabajo a esta hora almuerzo y ceno solo. Casi siempre me hago yo la comida y eso hace que me controle bastante. Pero en el finde es una locura. Primero que me pilla más ansioso por las dos niñas y mi mujer. La pequeña tiene dos meses y da la guerra propia de los dos meses. Pero la otra tiene dos años y da... la tercera y la cuarta guerra mundial juntas. A la hora de hacer de comer ya estoy de los nervios, ya pico, ya hago comidas que les (nos) gustan a todos como pasta o tortilla de patatas (y no precisamente al estilo de Amelia). La semana pasada puse trescientos gramos en el fin de semana, pero esta he puesto ni más ni menos que setecientos. Es decir, que hoy lunes he vuelto a pesar 126 kilos.
No voy a darle demasiadas vueltas ni a preocuparme demasiado pero ya sé que tengo que hacer algo con los sábados y los domingos. Desde luego, he empezado a reconducirme un poco de cara al viernes y este medio día he comido una ensalada con batavia, tomate, atún, maíz y queso fresco.

Ensalada borrosa... especialidad de la casa
Mañana empieza el periodo de adaptación en el cole de mi pequeña. Tengo desde las 9 hasta las 11 para hacer algo de ejercicio. El cuerpo me pide correr pero creo que me tendré que contentar con andar esas casi dos horas que tampoco está nada mal.
P.D. ¿Serán las galletitas?

jueves, 6 de septiembre de 2012

Mi dieta inteligente

La entrada de Olaya me ha inspirado hoy (¡Hola Olaya!). Yo también me peso los viernes y siente uno ahora una cosita sobre lo que dirá mañana la malaje de la báscula... la verdad es que no estoy muy preocupado porque esta semana me he portado muy bien. Incluso pienso que demasiado bien. Antes, en otras dietas que he hecho, cuando iba a comer fuera, me comía dos tapas que viera sanas y que podían ayudarme en mi proceso. Ahora he decidido que me como una sola tapa. Solo he comido en la calle dos días esta semana. Un día pedí calabacín relleno y hoy estos estupendos chipirones a la plancha.


Así que todavía no he pedido carne que es mi perdición y que casi siempre suelen venir acompañadas de patatas fritas. Como mañana me peso me estoy portando hoy como un campeón y puedo relajarme un poquito el fin de semana, en el que saldré con la familia y que no es plan de estar tan tan sacrificado... antes me pesaba los lunes, pero a decir verdad prefiero remontar durante la semana y poder "pecar" un poco en el finde sabiendo que puedo reconducir la situación.
Yo no me peso a diario, pero siguiendo los consejos de Anónimo sí me peso más de una vez a la semana para ver qué tal voy... en concreto me peso los lunes y los miércoles con una intención informativa que no apunto ni tengo en cuenta nada más que como dato personal. El lunes, como dije en una entrada anterior, pesaba 126,300. Había subido trescientos gramos en un fin de semana complicado de visitas y de salidas... durante la semana me he portado mejor y el viernes ya pesaba... bueno, como mañana es día de peso lo dejo en suspenso...
Sigo con las galletas y cenando ensalada y/o fruta. Ya hablaré la semana que viene de las comidas que ese es otro cantar. Por otra parte he pedido en Amazon un libro. Se titula La Dieta Inteligente. Me gusta mucho la bibliografía sobre nutrición. Ya hablé de Pollan y de lo que me ha influido de alguna manera. Ya contaré cómo me va con este libro que promete ser serio y ameno.


viernes, 24 de agosto de 2012

Resumen de la segunda semana

Bueno... la verdad es que cuando me he subido esta mañana a la báscula he pensado que se reía de mí. Después de esa oscilación de los numeritos digitales hacia arriba y hacia abajo que nos pone tan nerviosos se ha quedado en... 127,0 Kg. Eso significa que:
Como tengo aquí escrito al lado el viernes pasado pesé 127,8 Kg pero después me fui a la playa y el miércoles por la mañana hice una pesada clandestina que me dio la escalofriante cifra de 128,9 Kg. Yo creo que por cosas así recomiendan no pesarse tanto. Esto es como la güija, no es tanto porque sea real sino porque la sugestión hace que la gente se vuelva tarumba y cometa locuras. Bueno, sea como sea no me creo que haya perdido casi dos kilos en dos días y por lo tanto voy a mentalizarme en que esta semana he perdido ochocientos gramazos que, visto lo comido, no está nada, pero que nada nada nada mal.
Me dan ganas de hacer el súpermeneito pero mejor me contengo...
 Ya sé que no es ninguna proeza pero hace tiempo, muchos meses si no años, que no estaba en este peso. La verdad es que físicamente me encontraba mejor cuando hacía algo de ejercicio cosa que ahora me es imposible. Espero poder coger esa rutina o por lo menos andar mucho más de lo que lo hago ahora.
La cosa va lenta, y cuesta, y a veces tengo un humor de perros que no hay quien me soporte. Pero sea como sea está bien saber que tienes objetivos y me ayuda bastante tratar de expresar cómo va resultando este proceso.

sábado, 18 de agosto de 2012

El wall street de mi peso

Entre otras aficiones y manías debo reconocer que soy bastante geek. Me gustan los aparatitos y se me dan relativamente bien las nuevas tecnologías... por eso me gusta probar todo lo que puede ayudarme de una u otra forma en mi tarea actual de perder peso. Como dije en la primera entrada de este blog creo que llegué al límite de mis fuerzas físicas cuando arrastraba unos 145 kg de mí mismo, ahí, como dicen por mi pueblo, puse pie en pared. Desde hace un año más o menos voy controlando mi peso con una aplicación para el iphone que se llama MetaPeso. No es que haga maravillas pero a mí me sirve para ver mi progresión y me parecen muy útiles los gráficos que te saca que pueden ser depende del momento esperanzadores o frustrantes. En este que reproduzco aquí se ve batalla del último año:


Como puede verse mi línea de peso ha estado desde septiembre del año pasado en torno a ciento treinta y algo. En febrero o marzo fuí al médico de cabecera porque tenía un dolor intenso en las rodillas y me echó un sermón súperconvincente sobre la posibilidad de tener diabetes con cuarenta años y de morirme con cincuentaytantos, no ver crecer a mi hija... vamos, un drama. El caso es que como puede verse en el siguiente gráfico no me fue tan mal.


















Los meses de mayo y junio fueron estupendos. Sobre todo porque después de una mudanza y todo el stress que genera me puse a hacer ejercicio por las mañanas. Ahora trabajo por la tarde con lo cual tenía bastante tiempo para ir al gimnasio y luego hacer la comida hasta que me iba a las 13,30 aproximadamente al trabajo. ¿Qué ocurrió entonces? Ocurrió mi segunda hija y el verano. No es que tenga la culpa de nada la pobre pero se acabó el gimnasio y lo único que puedo hacer es salir un rato con la mayor en el carro y llevarla a un parque que esté lo más lejitos posible. La verdad es que podía ser peor. Cuando me desfasé me desfasé a lo grande y me he comido las tarrinas de helado del mercadona mano a mano con mi mujer en dos noches. De 127,5 que fue mi mayor logro, pasé a los 129,5 en los que he empezado esta aventura y la verdad es que en una semana me he podido quedar más o menos como estaba. 
Si os digo la verdad lo que se me apetece ahora y haré en cuanto pueda es andar. Tengo ganas de tener un poco de tiempo libre y darme largos paseos sobre cuyos beneficios para la salud estoy leyendo mucho y que comentaré otro día...



viernes, 17 de agosto de 2012

Resumen de la primera semana...

127,8 Kg. Desde luego, visto así, con una cifra desnuda, monda y lironda, el resultado es de lo más esperanzador. Sin embargo os aseguro que no he sido nada constante con la dieta. Hemos salido demasiado a comer, he "picado" helado de vez en cuando, y las comidas han sido todo lo caóticas que pueden y suelen ser en agosto. ¿Qué ha ocurrido entonces? Pues estoy cada vez más convencido que es una cuestión de actitud y de mentalización. Estoy en esa fase positiva en la que si te pasas, controlas y asumes perfectamente que te estás pasando y que debes compensarlo en otro momento. Además estoy haciendo las cenas muy ligeras a base de fruta debido a lo tarde que llego del trabajo.
Shrek también piensa que es mejor ser positivo
 Mi objetivo para la semana que entra no es tanto mantener este ritmo de comidas (que definitivamente tengo que cambiar) sino mantener esta mentalidad positiva y no dejar que malos rollos, discusiones, estrés o lo que sea me lleven no ya a comer como un cosaco, sino, lo que es peor, comer jodido, triste o enfadado.
Este fin de semana nos vamos a la playa hasta el martes. Aunque sé que habrá algún frito descarriado y algún (algunos) helados, también sé que al tener a los abuelos de las niñas como aliados podré dedicar algún tiempo a dar un buen paseo. Eso redundará en encontrarme mejor, lo que me llevará a estar satisfecho conmigo mismo, lo que seguramente reprimirá mi hambre y me hará seguir en la buena senda. Pero eso es algo que me dirá la báscula (que como los niños y los borrachos siempre dice la verdad) la semana que viene.